One Shot : "Eres la mejor cosa que alguna vez ha sido mía".

Mientras sentía la suave blanca arena que se metía entre sus pies, el cálido viento que alzaba sus ondas perfectamente peinadas y la manera en que sutilmente su largo vestido blanco se alzaba, podía remontarse unos pocos meses atrás donde tal vez esto le había parecido totalmente increíble, el hecho de estar caminando de la mano con el hombre que realmente amaba, podía palpar el dolor y la manera con que este fue curado y la forma con que la vida aparejo las cosas y las ubico a su tiempo y manera para que fueran realmente perfectas.

Ahora se encontraba con él, caminando por la playa recordando que hacía una hora se habían prometido amor eterno, en un matrimonio sencillo donde solo participaban las personas que habían sido testigos de su historia. Recordó también las lagrimas de su madre, repitiéndole que no dejara escapar la felicidad, que amar profundamente solo se lograba una vez, que no desperdiciara la oportunidad que ahora tenía de frente, que le esperaba un camino lleno de alegrías y dificultades, pero que con amor todo era posible.


—¿Ya llegamos?


—No seas ansiosa, y no hagas trampa —decía mientras apretaba un poco más el pañuelo que tapaba los ojos de Nikki.


—No estoy viendo, pero al menos dame una pista…


—Lo siento, mi amor, la sorpresa debe ser completa.





Después de caminar unos cinco minutos más, Francisco desamarró delicadamente el nudo del pañuelo y lo dejo deslizar por la cara de Nikki.


El lugar era perfecto, era como una pequeña cabaña levantada con toldos blancos que caían y que cubrían el interior del lugar, además estaba rodeada por altos candelabros de los cuales se desprendían pequeñas llamas de fuego poniendo un toque de romanticismo y pasión al lugar.


Francisco tomó su mano delicadamente y la condujo adentro la "cabaña", había un colchón con sabanas blancas y pétalos de rosa esparcidos por todas partes.


—¿Te gusta? —susurro en su oído haciendo que el cuerpo de Nikki se estremeciera.


—Es hermoso . 


—Perfecto, porque es para los dos… —dejaba suaves besos en su cuello y la agarraba firmemente de la cintura.


—Franky, y si nos ven? —su cuerpo temblaba de nervios, estaba vez no habría escapatoria, esta vez Francisco estaba ahí para ella, para consumar su amor.


—Es nuestra isla desierta preciosa, no hay nadie más que nosotros.


Lentamente la volteo y atrapo su boca con dulzura, los movimientos eran perfectos y suaves y poco a poco aumentaban la pasión y la necesidad…


Francisco tomó el cierre del largo vestido y lo deslizo por la espalda, haciendo que esta cayera por todo el cuerpo de Nikki. Él la observo con los ojos encendidos, su mirada recorrió cada centímetro de su piel suave y blanca


—Eres realmente hermosa.


Las mejillas de ella empezaron a cobrar color con cada beso y caricia que Francisco le proporcionaba, sus respiraciones aumentaba armónicamente junto con los fuertes latidos del corazón.


Francisco la recostó suavemente sobre el colchón, y retirando su boca de la de ella rodeo su espalda con las manos y retiro con delicadeza el sostén de encaje para dejar al descubierto sus pechos.


Nikki trago saliva fuertemente, y Francisco sonrió ante el gesto.


—Tranquila cariño —dijo al tiempo que retiraba unos mechones que caían en la cara de ella.


Empezó a dejar besos marcados por su mandíbula y después bajando por su cuello, haciendo que instintivamente Nikki se apretara un poco más contra él. Tomo uno de sus pechos con su boca, besándolo suavemente aumentando el placer, y haciendo que sus pezones se endurecieran sobre su boca.


Nikki lo retiro un poco con sus manos y lo observó divertida.


—También quiero verte





Se arrodillaron sobre el colchón y ella tomo la fina camisa blanca y la empezó a desabotonar con sus dedos temblorosos pero procuro hacerlo lo más despacio posible. Luego tomo la camisa de los hombros y la deslizo por los fuertes brazos de Francisco, dejando su brillante y dorado torso descubierto.


Nikki deslizo sus dedos por los delicados bellos que desprendían de su pecho y luego acerco su boca para besarlo. Francisco se estremeció ante el intimo contacto, permitiéndose disfrutar de las suaves caricias que Nikki le proporcionaba.


Ella tomo el cierre del pantalón con visible duda, pero así lentamente lo bajo y lo empezó a deslizar asombrada por las reacciones que Francisco tenía ante su contacto, o los gemidos de desesperación cuando ella lo acariciaba inconscientemente.




Francisco  volvió a dejarla sobre el colchón mientras deslizaba su ropa interior y los dejaba caer para posarse sobre ella haciéndole sentir la necesidad que crecía de su entrepierna.


Los besos parecieron ser mas acelerados, las manos de Francisco jugaban con los pechos de Nikki y esta realizaba movimientos con su cadera alzándola para sentirlo un poco más.


Francisco tomó las caderas de Nikki y cogió sus braguitas para deslizarlas por sus tonificadas piernas. La observó encendido de placer y sus manos empezaron a deslizarse por ellas, dejando rastro de besos y humedad en ellas. El quería guardar cada centímetro de la piel de Nikki.


Ella empezó a estremecerse y a mover su cuerpo sobre el colchón cuando él la toco, soltaba gemidos que aumentaban el placer de Francisco, empezó a sentir la necesidad de tenerlo adentro de ella, de saciar su necesidad, de calmar su sed. Los ojos de Francisco empezaron a mostrarse dormilones y su boca reseca, su cuerpo parecía no aguantar más, la necesitaba.


Se poso de nuevo encima de ella, moviéndose superficialmente, y Nikki lo agarraba fuertemente por la espalda pegándolo un poco más a ella.


—Por favor hazlo —mascullo.


—Tranquila cielo,  —soltó al tiempo que se introducía delicadamente y Nikki lo recibía con ansias .



Los movimientos eran tranquilos y pausados, para que ella pudiera acostumbrarse a él, Francisco subía y bajaba sintiendo que sus músculos se estremecían y su cuerpo ansiaba cada vez más.


Cuando Nikki estuvo preparada, empezó hacerlo con más fuerza y rapidez, proporcionando fuerza a cada embestida, no apartaba su mirada de la cara de ella, el placer parecía aumentar cada vez que gemía o su cara mostraba pasión cuando se mordía los labios o cerraba los ojos con fuerza, mientras agarraba las sabanas y su sangre parecía hervir de pasión


Ella levantaba las caderas para sentirlo un poco más adentro, sus manos despeinaban el cabello de él en movimientos desesperados, los gemidos aumentaban y los cuerpos empezaban a temblar anunciando la llegada del clímax.


Francisco empezó a pronunciar su nombre sobre el oído de ella, lo repetía con insistencia, con un tono de dolor y de pasión que la hacía volar.





Cuando los cuerpos parecían no dar más, cuando parecían llegar al límite, se desplomaron en un solo grito, Francisco sintió que estaba en el paraíso, complacido con el hecho de que juntos lo hubieran experimentado, con el hecho de que los dos llegaran al límite uniéndose de una manera mucho más profunda que el resto, una unión que jamás podía separarlos.


Los dos cuerpos cayeron exhaustos en interminables “te amo”, los espasmos los hacían temblar al tiempo que intentaban regular sus respiraciones y las palpitaciones de sus cuerpos.


Francisco pegó su frente sobre la de ella, tratando de articular las palabras que parecían atorarse en su garganta


—Te amo Nicole, te amo con todo lo que soy. No hay momento que prefiera más que este, a tu lado… Estoy contigo, y estaré hasta que la vida me lo permita.


Nikki asintió y acaricio la cara del hombre que amaba con ternura,y  lo abrazó con fuerza . Ahora la vida le daba la felicidad extrema, la felicidad que había anhelado y que había conseguido con el hombre que menos esperaba, con su único y verdadero amor.





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